La Torre del Silencio no es una mazmorra. No hay ratas, humedad podrida, ni cadenas oxidadas en la pared. Es una habitación circular de piedra gris, alta y fría, con una sola ventana estrecha que mira hacia los picos nevados del norte.
Sin embargo, a pesar de eso, no hay una cama con pieles limpias o una mesa con agua y pan.
Lía sabe perfectamente que esa ni siquiera es una jaula dorada.
Magnar la ha encerrado aquí, lejos de las celdas comunes donde los traidores esperan la muerte, porque una p