Cuando Lía se despierta, siente la esencia del Rey cerca suyo, pero al sentarse en la cama, no hay nadie. No tiene idea que ese aroma se quedó en su cuarto porque Magnar no pudo dormir pensando en qué hacer.
Se sentó por horas en el suelo, cerca de la cama, mirando a esa chiquilla que lo llama entre sus sueños, con susurros ilusionados y temerosos.
Lía sale de la cama, se viste con su atuendo para enfrentar el bosque y se ajusta el cinturón que el Rey le dio como protección. Baja rápidamente, p