Mundo ficciónIniciar sesiónLa tierra bajo mis botas, húmeda y teñida con la sangre oscura de los renegados, parece absorber el silencio que se ha instalado en el bosque. Observé a Iraida alejarse. Cada uno de sus pasos, medidos y altivos, es una estocada en mi propia compostura. Mis instintos, entrenados durante siglos para la guerra y la supervivencia, gritan una orden contradictoria: detenla. Pero mi mente, endurecida por la responsabilidad de un reino y la amargura de años de soledad, intenta frenar el impulso.







