Caminar a la espalda de Draven no es solo seguir a un hombre; es seguir el pulso de un destino que me niego a aceptar, pero que mi cuerpo parece reclamar con cada fibra de mi ser. El bosque prohibido se quedó atrás, pero la sensación de su presencia frente a mí "esa aura de poder gélido y autoridad absoluta" sigue siendo una soga invisible que me arrastra hacia el corazón de su territorio.
Mis botas se hunden en el camino empedrado que conduce al castillo. Es una fortaleza imponente, forjada en