Rápidamente, la información sobre la aparición de Liliana llegó a los oídos de Elena, quien sonrió satisfecha con la eficiente actuación de su guardaespaldas.
Sin darle mucha espera a aquel segundo encuentro con su nuera, Elena fue hasta la habitación de la pelinegra. Movió el picaporte y sin anunciarse, entró a la recámara de forma inesperada.
Liliana, quien en ese preciso instante, se estaba midiendo uno de los vestidos que la sirvienta le llevó, dio un paso hacia atrás al ver que se tra