La puerta se abrió lentamente, la silueta de un hombre se dejó ver en medio de la oscuridad. Entró con sumo cuidado de no despertarla, verla así tan vulnerable resultó un poco difícil para él. Dejó sobre la cómoda la bandeja con el jarrón de agua y un plato con varios trozos de pizza.
Sus pechos estaban semi descubiertos, y aunque deseaba acariciarla, se retrajo. No podía dejar que ella viese su lado débil. Tomó la sábana con suavidad y cubrió su cuerpo. Con la punta de sus dedos rozó su homb