Alessandro se dirigió hacia la sala principal, los pensamientos se arremolinaban en su cabeza como torbellino mientras el resentimiento contra su hermano crecía con rapidez. Lanzando improperios que escapaban de su boca como dardos envenenados dirigidos a quien había traicionado su confianza. Se acercó al área del bar, tomó un vaso y se sirvió un trago de licor seco, bebiéndolo de un solo sorbo con la desesperación de alguien que busca ahogar no solo su ira, sino también su impotencia.
—¿Cómo