28. Pov Niki
Cerré la puerta de mi habitación de golpe.
Apoyé la espalda contra ella, jadeando como si hubiera corrido una maratón.
El corazón me latía en el pecho con tanta fuerza que podía oírlo en los oídos.
—Dios mío… —susurré, llevándome una mano al pecho.
¿Qué acababa de hacer?
¿Qué me pasaba?
Me deslicé lentamente hasta quedar sentada en el suelo, con las rodillas recogidas, intentando ordenar las ideas. Pero no podía. Todo estaba revuelto. Caótico.
Su voz todavía resonaba en mi cabeza, baja, ron