98. Pov Dan
Escuché pasos antes de verla.
Al principio no presté atención, estaba demasiado concentrado en el sonido constante del monitor que se filtraba desde alguna habitación cercana, en el olor a hospital que ya se me había metido en la piel. Pero cuando levanté la vista, la vi.
Paola entraba al pasillo con Ekaterina, la esposa de Norman, a su lado.
Venían juntas, apretadas una contra la otra, como si caminar separadas fuera imposible en ese momento. Ekaterina tenía los ojos rojos, hinchados, y Paola, aunque intentaba mantenerse erguida, llevaba el rostro desencajado, pálido. Ambas miraban alrededor con desesperación, buscando respuestas.
—Los pequeños se quedaron con Sasha y Olivia —dijo Paola apenas vio a su esposo, Neil—. Pensamos que era lo mejor.
Neil se levantó de inmediato. Yo seguí sentado. No porque no quisiera pararme, sino porque sentía que si lo hacía las piernas no me iban a sostener.
—¿Cómo está mi bebé? —preguntó, y esa palabra, bebé, me atravesó el pecho como un golpe.
Neil r