99. Pov Niki
Desperté con dolor.
No fue gradual ni suave. El dolor estuvo ahí desde el primer segundo, apretándome la cabeza, latiendo con fuerza en la sien, como si alguien martillara desde adentro. Intenté moverme y sentí el cuerpo pesado, lento, ajeno.
Abrí los ojos con dificultad. La luz blanca me lastimó y tuve que parpadear varias veces hasta poder enfocar. El techo era blanco. Las paredes también. Reconocí el lugar antes de entenderlo del todo.
Estaba en un hospital.
Escuché un pitido constante. Bajé la mirada y vi los cables, la vía en mi brazo, el monitor marcando mi pulso. Tragué saliva y sentí la garganta seca.
Estaba viva.
La idea me atravesó sin emoción, como un dato frío, hasta que llegó el miedo. Imágenes sueltas aparecieron en mi mente: la cocina, el teléfono en la mano, la voz de Dan en la línea un ruido detrás de mí. El intento de recordar me provocó una punzada tan fuerte que gemí.
—¿Niki?
Reconocí la voz antes de verla. Mi madre apareció de inmediato frente a mí. Tenía los ojos