102. Pov Dan
Pasaron cinco días. Cinco días que se sintieron como un océano entre la vida que conocíamos y la que todavía no alcanzábamos a tocar. El hospital seguía oliendo a desinfectante y café quemado, pero algo había cambiado: ella estaba de pie, aunque fuera solo con el alma. Y eso era suficiente para volver.
Entré a la habitación con Anne en brazos. La bebé llevaba su peluche nuevo, un oso crema casi del tamaño de ella, y una sonrisa torcida como si supiera que estaba a punto de ver a su persona favo