97. Pov Dan
El pasillo del hospital se me hacía interminable. Blanco, frío, demasiado iluminado. Las luces me molestaban en los ojos, pero no me movía. Estaba sentado ahí como si levantarme pudiera romper algo más, como si aceptar el movimiento fuera aceptar que ella estaba detrás de esas puertas por una razón que todavía me negaba a pronunciar.
Tenía las manos entrelazadas, los nudillos blancos de tanta presión. Sentía el corazón golpeándome en el pecho, en la garganta, en las sienes. Cada latido me recordaba que Niki estaba inconsciente, que yo no podía verla, tocarla ni decirle nada.
Norman estaba apoyado contra la pared, rígido, con el traje impecable y la mandíbula apretada. No me miraba, pero sentía su desprecio igual. Nathan caminaba de un lado al otro, nervioso, lanzándome miradas cargadas de bronca contenida. Sabía que no me querían ahí. También sabía que no me iba a ir.
Entonces una puerta se abrió.
Levanté la cabeza de golpe.
Un médico se acercó por el pasillo. No corría, no parecía ap