101. Pov Dan
—Paola se va a poner feliz cuando lo sepa —dijo Norman con un brillo esperanzado en los ojos—. Que está consciente, que va a salir adelante. Voy a llamarla.
Niki había abierto los ojos y respondido cosas simples pero ahora dormitaba, o intentaba dormir, apoyada contra la almohada del hospital, la piel pálida, el suero colgando como un recordatorio de todo lo que no pudimos evitar. Sentí un nudo en la garganta; sabía que tenía que decir algo, pero las palabras me parecían torpes, insuficientes.