Una hora y media después, luego de confirmar que no se encontraría con su grupo hasta la noche en el teatro, Alina se topó con la incómoda realidad de que Viktor ya tenía un plan meticulosamente trazado para el resto del día.
No hubo oportunidad de discutirlo, ni de negarse. Antes de que pudiera ofrecer resistencia, ya se encontraba siendo arrastrada por las calles parisinas como una muñeca de lujo, atrapada bajo la voluntad de un hombre que parecía ver en ella algo que debía moldear a su antoj