Alina cruzó las puertas de la academia totalmente distraída. La sensación del beso que Viktor le dio la dejó algo aturdida por no decir que bajó sus defensas. Mientras tanto desde la distancia una figura femenina cruzó el umbral que dividía el pasillo principal con el área de descanso con paso tímido pero medido, los hombros levemente encorvados, como si intentara encogerse en su propia sombra. Su cabello castaño oscuro, recogido en un moño desordenado, dejaba ver un rostro sereno, demasiado se