“Dúplex”
«A decir verdad, ya no volví a pegar el ojo.
No pude.
No quise.
Entre la desconfianza y el embeleso, no bajé la guardia con mi profesor durmiendo a mi lado, ni por un minuto.
Roncó como bebé y se abrazó a mi abdomen dejándome en la posición más incómoda.
Me pasé lo que quedó de la noche tendida en el suelo, carburando en las palabras de un borracho.
Fui advertida, pero me pesó asumirlo.
A nadie en su sano juicio le gusta admitir que el destino le fue develado. Que es cuestión de días