No era ningún secreto que había algo entre ellos. Quizá no habían sido demasiado evidentes, pero en un equipo, donde todas pasaban tanto tiempo juntas, los detalles no pasaban desapercibidos. Y si alguien tenía el carácter para decirle las cosas de frente, era Valentina Romano, la capitana del equipo.
Cuando Camila cruzó el estacionamiento, vio a Valentina apoyada contra su coche, con los brazos cruzados y una expresión seria en el rostro.
— ¿Tienes un minuto? —preguntó la capitana con voz firm