El verano se había consumido en silencio.
Los focos, los escándalos, los comunicados de prensa, los enfrentamientos y las disculpas públicas quedaban atrás. Ya no había titulares ni rumores de pasillos. Solo fútbol. Al menos, eso quería creer Luca.
Tres meses después del caos, Vittoria respiraba. O al menos lo intentaba.
La pretemporada había terminado con resultados sólidos, una gira exitosa y una plantilla más fuerte que nunca. El ascenso ya era historia. La Serie A esperaba.
Pero en el fútbo