—No te estoy pidiendo que apruebes nada, Luca. Pero vos también sos un Moretti. Y cuando las cosas se complican, los Moretti no huyen.
Luca bajó la mirada, frustrado.
—Yo solo quería manejar el club. Alejarme de todo esto. Hacer algo limpio, algo real...
—Lo has hecho —dijo Alessandro, apoyando una mano en su hombro—. Pero nada en esta familia es completamente limpio. Vos lo sabés.
Luca no respondió. Su silencio era un grito contenido.
—Lo sé. Pero no todo se trata de vos… —hizo una pausa—. ¿Ha