Federico sintió una ligera presión en el pecho. ¿Regatear a Aurélien Dupont? Era un reto de locos. Pero si estaba en París, era porque podía competir con los mejores.
Se posicionaron en el campo. Federico recibió el balón en la banda y, en cuanto le dieron la señal, arrancó con una velocidad impresionante. Fintó hacia la derecha, amagó con un regate en corto y cambió de ritmo, tratando de sorprender a la leyenda francesa. Pero Dupont, con su maestría, anticipó el movimiento y lo cerró con el cu