Apenas cruzó la puerta principal, vio a su madre, Cecilia Moretti, sentada en uno de los sofás de la sala con una copa de vino en la mano. Llevaba un vestido de seda azul que contrastaba con su cabello castaño oscuro, perfectamente arreglado como siempre. Sus ojos afilados lo escudriñaron en cuanto lo vio entrar.
— ¿Dónde estabas?
Leo soltó un suspiro mientras se aflojaba el cuello de la camisa.
— Con unos viejos conocidos.
Cecilia arqueó una ceja.
— "Viejos conocidos" suena como una forma eleg