Enzo se inclinó hacia adelante.
—Lo que creo es que, por ahora, Alfonso mantuvo el equilibrio. Pero también sé que cuando uno mueve las piezas del tablero, otros no se quedan quietos.
Guardó silencio unos segundos, luego miró a cada uno, como si hablara no solo como padre, sino como estratega.
—Así que escuchen bien: por ahora, las cosas están en paz. Pero eso no significa que no puedan complicarse. Quiero que cada uno de ustedes esté preparado. No para una crisis… sino para una reacción. Porqu