En su oficina, Luca miraba el comunicado oficial del PSG en su teléfono cuando su móvil sonó.
Vio el nombre en la pantalla y suspiró antes de responder.
—Tío Ricardo.
Del otro lado de la línea, la voz de Ricardo Moretti, padre de Federico, sonó firme, pero con un tono distinto al habitual.
—Luca, quería llamarte personalmente.
Luca se apoyó en el escritorio.
—No tienes que agradecerme nada. Federico hizo esto por su propio mérito.
—Aun así, gracias —dijo Ricardo—. No solo por darle la oportunid