Las jugadoras entraron por separado. Camila mantenía la compostura, aunque se notaba el cansancio en su rostro. Valentina, en cambio, llegó con el gesto endurecido y los brazos cruzados, como si ya estuviera a la defensiva incluso antes de empezar.
Carolina se mantuvo firme desde el principio.
—No estamos aquí para reproches personales. Estamos aquí porque el equipo está pagando las consecuencias de su conflicto. Esto tiene que terminar.
Carter asintió desde su lugar, sin interrumpir.
El silenc