La mañana en la multinacional Meridian Corp se sentía extrañamente silenciosa para Lucía, como si el edificio entero hubiera sido sumergido en una pecera gigante. El zumbido de los ordenadores —ese ronroneo constante que había sido la banda sonora de su vida laboral durante años— ahora sonaba distante, amortiguado. Las voces de sus compañeros se filtraban hasta ella como susurros desde otra dimensión, palabras que perdían sentido antes de alcanzar sus oídos.
Todo parecía existir detrás de una m