—¿Estás seguro de que esto es solo por la empresa, Daniel? —las palabras emergieron de su garganta como cristales, cada sílaba cortante y precisa—. ¿O estás... disfrutando de volver a ese mundo?
La pregunta flotó en el aire entre ellos como una acusación envuelta en terciopelo. Lucía había modulado su voz para que sonara professional, controlada, pero las implicaciones eran íntimas, peligrosas, cargadas de todo lo que habían evitado decir durante semanas de tensión creciente.
Daniel se tensó co