La batalla contra la adicción era un enemigo que no conocía horarios. Daniel había creído ingenuamente que la luz del día sería su aliada, que los demonios solo salían con la oscuridad. Pero Marco —ese personaje que había creado para satisfacer los deseos más oscuros de mujeres poderosas— no era solo una máscara nocturna. Era una parte de él, una serpiente que se había anidado en su alma y que ahora exigía ser alimentada.
¿Cómo se mata a algo que es parte de ti? La pregunta lo perseguía mientra