14.
CARRIE
El teléfono vibra sobre la mesa metálica y no lo agarro enseguida.
Lo dejo ahí.
Me gusta verlo temblar, chocar contra el borde, insistir. Es como un pequeño animal atrapado bajo mi mirada, sin entender que yo decido cuándo termina su esfuerzo. El sonido no me molesta. Al contrario, rompe la monotonía de este lugar gris, plano, sin matices, donde todo huele a lo mismo y el aire nunca se renueva del todo.
Respiro despacio.
Sé exactamente quién es.
Y sé exactamente por qué llama.
Cua