13.
CHRIS
Llego diez minutos antes, como siempre. No por puntualidad, sino porque necesito esos minutos para acostumbrar al cuerpo a la idea de abrir cosas que paso el resto del día intentando mantener selladas. Me quedo sentado en el auto con el motor apagado, observando el reflejo de mi cara en el vidrio oscuro. Hay algo en mis ojos que no se va, una especie de cansancio antiguo, como si el tiempo hubiese dejado de ser una línea y se hubiera convertido en un bucle donde algunas escenas se repite