114.
CHRIS
El llanto de Love me atraviesa como un disparo en plena oscuridad.
No es un llanto suave, no es un quejido leve de hambre o de incomodidad. Es ese llanto agudo, desesperado, el que te pone el corazón en la garganta antes incluso de que tu mente termine de despertar.
Abro los ojos de golpe, desorientado, sintiendo el cuerpo pesado, como si me hubieran hundido en cemento.
—No… no, por favor… —murmuro sin darme cuenta, porque mi mente todavía está atrapada en el hospital, en la sangre, en e