114.
SOPHIE
La pantalla del portátil ilumina la sala con una luz fría, azulada, que contrasta con la calidez de la manta sobre mis piernas y el peso de Love dormida contra mi pecho.
Estoy en el sofá.
Chris está a mi lado, tan cerca que su rodilla roza la mía. No dice nada, pero lo siento tenso, como si en cualquier momento fuera a levantarse y empezar a caminar de un lado a otro.
Max está sentado en el suelo, con un vaso de jugo entre las manos, mirando la pantalla con atención, aunque finge que no