116.
CHRIS
Cuando Max por fin se va a su habitación, la casa queda en un silencio extraño.
No es un silencio incómodo… es uno nuevo. Uno que no se siente como tensión, como miedo escondido en las paredes. Es un silencio que parece prometer descanso, como si el aire mismo se atreviera a relajarse por primera vez en meses.
Lo escucho subir las escaleras arrastrando los pies, medio dormido, y antes de cerrar la puerta nos dice un “buenas noches” suave, casi tímido.
—Buenas noches, campeón —respondo.
S