Daniel se quedó paralizado, con los ojos abiertos de par en par mientras observaba a Olivia firmar el documento que le había entregado Hunter Jackson. Apretó los puños a los lados, como si luchara por no intervenir.
—¿Señorita… de verdad va a firmar ese papel? —preguntó, con la voz temblorosa de incredulidad.
Olivia se giró lentamente, con el rostro sereno, aunque el dolor era claramente visible en sus ojos. Inspiró hondo, como obligándose a tragar una realidad amarga.
—No tengo opción, Daniel