Aquella mañana, el cielo estaba despejado y azul, pero una aura tensa ya se cernía sobre el alto edificio de Hart Empire. Los empleados entraban apresurados: algunos cargaban archivos, otros hablaban por teléfono sin parar. Sin embargo, una figura se mantenía erguida en el vestíbulo, imposible de ignorar.
Serena Jackson.
Llevaba un vestido ceñido de color crema que abrazaba su figura impecable. Su rostro estaba oculto tras unas gafas de sol oversized, pero la tensión que la rodeaba era palpable. Permanecía con los brazos cruzados, sosteniendo una taza de café humeante en la mano derecha. Su sonrisa era fina—falsa y peligrosa.
Sus ojos estaban fijos en la entrada principal.
Entonces, Evalina Wilson entró.
Llevaba el cabello cuidadosamente recogido, el rostro fresco con un maquillaje mínimo. Una blusa blanca impecable y una falda lápiz azul marino le daban un aire elegante y profesional.
Sus pasos vacilaron cuando sus ojos se encontraron con los de Serena.
Sin decir una palabra, Serena