Aquella mañana, el cielo estaba despejado y azul, pero una aura tensa ya se cernía sobre el alto edificio de Hart Empire. Los empleados entraban apresurados: algunos cargaban archivos, otros hablaban por teléfono sin parar. Sin embargo, una figura se mantenía erguida en el vestíbulo, imposible de ignorar.
Serena Jackson.
Llevaba un vestido ceñido de color crema que abrazaba su figura impecable. Su rostro estaba oculto tras unas gafas de sol oversized, pero la tensión que la rodeaba era palpable