La luz del sol ya se había extendido por cada rincón del lujoso apartamento. Sin embargo, la atmósfera en el interior se sentía como una niebla sofocante. Evelina seguía sentada en el sofá, mirando fijamente el suelo, mientras Hunter Jackson permanecía a unos pasos de la puerta, aún incapaz de creer lo que acababa de suceder.
En el umbral, Serena Jackson estaba de pie con el rostro tenso. Sus hermosos ojos no brillaban por amor, sino por un fuego devorador: celos, furia y miedo.
—Hunter —su voz