La pálida luz del amanecer comenzó a expulsar lentamente la oscuridad de la noche a través de la ventana del lujoso apartamento. Dentro de la habitación, Evelina seguía despierta. Sus dedos se movían con rapidez sobre el teclado, mientras sus ojos, afilados y atentos, rastreaban cada huella digital que pudiera conducir a su antigua identidad: Olivia Grace.
Wraith, la única persona que conocía su verdadera identidad, nunca lanzaba advertencias sin razón. Si él decía que alguien estaba investigando datos médicos sobre reconstrucción facial, la amenaza era real.
—¿Quién podría estar lo suficientemente cerca… y ser lo bastante sospechoso como para investigar esto? —murmuró.
Un leve movimiento proveniente de la cama la hizo girar la cabeza. Hunter comenzó a moverse, su rostro pálido, el sudor frío humedeciendo su frente. Murmuraba dormido, pronunciando de nuevo el nombre de Olivia.
—…Olivia… no te vayas…
Evelina lo observó en silencio. Aquella voz había sido su mundo entero. Pero ese mundo