El anuncio del Consejo cayó sobre todos como un balde de agua fría. No habría más Juegos. No por ahora. Cada manada debía empacar y volver a casa. Orden absoluta. Nadie podía quedarse en la Cuenca.
Luna Creciente se movió rápido.
Nikolai y Claus fueron los primeros en comprender que debían avisar a sus padres. No podían ocultar por completo lo ocurrido. Pero tampoco podían decir la verdad completa hasta tener a Diana frente a ellos, viva, respirando, para que no entraran en pánico.
Entraron a u