Alonso
El motor vibraba suave mientras me alejaba del edificio de Clara. Los faroles de la avenida parpadeaban sobre el parabrisas, pero yo solo pensaba en el sobre marrón que el mensajero acababa de dejar bajo su puerta. Doce minutos. Exactos. Desde que le di la orden a Martina hasta que recibí la confirmación del guardia: “Paquete entregado”.
Fotos. Una nota. No es un ataque, es una incisión precisa. El tipo de mensaje que hiere sin necesidad de alzar la voz, que desarma sin tocar. Sé que Leon