Narrador
El salón principal del Hotel Gran Esmeralda brillaba con una opulencia dorada. Bajo candelabros que colgaban como promesas a punto de romperse, las mesas cubiertas de blanco resplandecían con una perfección casi violenta. Un cuarteto de cuerdas llenaba el aire con una melodía suave, pero inquietante, como si intentara contener una tormenta. Camareros impecables flotaban entre vestidos de gala y trajes oscuros; médicos, donantes y políticos se movían con la precisión de actores en una ob