El eco del televisor, con el titular del ciberataque global y la fugaz imagen de la portada de mi libro, se desvaneció en el silencio del apartamento.
El regreso de Leonardo había sido un torbellino de emociones, un reencuentro que me ancló en la realidad y me dio una inyección de esperanza. Su presencia, su calidez, el simple hecho de tenerlo de nuevo a mi lado, era un bálsamo para el alma.
Pero la nueva amenaza que se cernía sobre nosotros, la "Operación Fénix", la red de desinformación masiv