usaré a tu hijo.
La revelación golpeó a Ares como un trueno, dejándolo aturdido y con el corazón helado. Los Maswell no querían evitar el nacimiento de su hijo; querían controlarlo, usar su poder divino para sus propios fines oscuros. Y Artemisa, su amada Artemisa, era la llave para lograrlo.
"¡Tenemos que volver! ¡Ahora!" rugió Ares, su voz cargada de urgencia y pánico. No le importaba la abadía, ni los rituales oscuros, ni la magia ancestral. Solo le importaba Artemisa.
Jackson, aún debilitado por la magia os