Ni una maldita gota de sudor transpiran sus cuerpos. Y yo parezco recién salida de la ducha.
—Su salud y su seguridad nunca son algo absurdo, mi señora. Lord Ares nos ha ordenado entrenarla para saber defenderse y el doctor Drexler ha pedido que ponga en movimiento su brazo herido para evitar malas cicatrizaciones. La sangre demoníaca que el feto le provee es suficiente para curarla con más rapidez que la de ningún otro humano, pero no es milagrosa, también debe poner de su parte y ayudar en el