Cap.61

Ni una maldita gota de sudor transpiran sus cuerpos. Y yo parezco recién salida de la ducha.

—Su salud y su seguridad nunca son algo absurdo, mi señora. Lord Ares nos ha ordenado entrenarla para saber defenderse y el doctor Drexler ha pedido que ponga en movimiento su brazo herido para evitar malas cicatrizaciones. La sangre demoníaca que el feto le provee es suficiente para curarla con más rapidez que la de ningún otro humano, pero no es milagrosa, también debe poner de su parte y ayudar en el proceso de curación, mi señora — Aitor repite las mismas palabras que dijo al menos ocho veces cada vez que le decía que esto es estupido.

—Vamos, pequeño tornado, ¿no quieres aprender a patear nuestros culos? — Troian intenta animarme de otra manera, tendiéndome una mano para ayudarme a levantar y llamándome por ese estúpido apodo que me puso luego de que yo lanzara el tablero de ajedrez al suelo cuando me ganó horriblemente hace unos días.

Pondré de excusa a las hormonas por ese hecho.

Suelto
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