El anuncio del nuevo embarazo había impregnado la mansión Maswell de una atmósfera diferente. Una mezcla de alegría expectante y una tensión palpable, como si la llegada del nuevo miembro de la familia fuera a desestabilizar el frágil equilibrio que apenas habían logrado construir. Artemisa, con cuatro meses de gestación, se sentía más vulnerable que nunca. Su cuerpo cambiaba, sus emociones se exacerbaban y la constante vigilancia de Ares y Jackson la sofocaba.
Ares, en particular, se había vue