Capítulo 58.
POV: Carlos
El hospital olía a sangre seca y desinfectante. El pitido de los monitores marcaba cada segundo como una amenaza. Camila estaba en la cama, pálida, con su vientre lleno de cables, sudor en la frente y los labios secos. Cada vez que la miraba sentía que el mundo se me caía.
No podía perderla. No podía perderlos.
La puerta se abrió y entró León. Traía la cara dura, pero los ojos cargados de tensión. Puso una carpeta sobre la mesa sin rodeos.
—Ya lo tenemos —dijo.
Abrí la carpeta. Docu