Capítulo 42.
POV – Camila
Carlos seguía sentado frente a mí, con la mandíbula apretada y los ojos fijos, esperando mi respuesta. Sabía que ya no podía seguir ocultándole nada. Había llegado el momento de mostrarle toda la podredumbre que había descubierto.
Respiré hondo, sentí el frío de la sábana en mis dedos, y lo solté de golpe, como quien arranca una venda que ya no sirve de nada.
—No confío en Amelia. Ni en Claudia.
Él parpadeó, confundido.
—¿Cómo que no confías en Amelia? —preguntó con incredulidad—.