CAPÍTULO 109 — BATALLA SANGRIENTA.
Eros lanzó el ataque masivo al amanecer, sus tropas cruzando la frontera de Lumeria como una oleada de destrucción. Miles de mercenarios sin escrúpulos, reclutados de tierras lejanas, marchaban al frente, sus armaduras improvisadas crujiendo, rostros marcados por cicatrices y ojos vacíos de misericordia. Catapultas rodaban por el terreno desigual, lanzando bolas de fuego que incendiaban los pueblos cercanos. El primer pueblo, un conjunto de casas de madera y techos de paja, cayó en minutos.
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