Henrik observó a su nieto, Mikkel se había quedado repentinamente en silencio, permaneció por unos minutos con el rostro cubierto por el periódico mientras fingía leerlo, esperando que se le pasara la reacción de su cuerpo y así poder levantarse.
—¿Te pasa algo, hijo? —preguntó el abuelo.
Mikkel carraspeó, incómodo.
—No, nada —respondió, demasiado rápido, dejó el periódico a un lado y se levantó —Lía, apúrate, salimos en media hora, no me gusta esperar.
Sin esperar respuesta, salió del comedor