Lía no podía creer lo que veía. ¿La había seguido? Se le quedó viendo bastante molesta, él evitó mirarla.
—¿Qué haces aquí? —preguntó, aún sin poder creerlo, ¿Ese hombre acaso tenía idea de lo que era respetar el espacio?
Mikkel logró fingirse tranquilo, tratando de no mostrar su incomodidad.
—Qué casualidad, justo me encontré con un amigo y quedamos aquí, entré y fue que te vi —respondió, intentando que su tono no sonará forzado.
—Ah, mira —dijo Lía con sarcasmo— es una gran coincidencia.
Fre