En la mansión Skarsson, Elín esperó a escuchar que Henrik subía a su habitación, era fácil darse cuenta pues lo anunciaba el golpeteo del bastón al subir las escaleras, estaba harta de que Mikkel la tratara como si fuera un mueble, se sentía humillada, se quitó la bata que llevaba sobre su camisón de seda, era corto, en color marfil, la tela era delgada, casi transparente que dejaba notar sus curvas.
Se dejó el cabello suelto y se maquilló, decidida a dejar de lado la imagen de chica dulce y p