La llamada que recibió Lía había cruzado todos los límites permitidos, Elín no solo pretendía desestabilizarla con insinuaciones sobre su relación con Mikkel; ahora usaba el recuerdo de su hijo perdido como arma, era un maldito juego sucio de alguien que quería dañarla sin que ella le hubiera dado motivos para hacerlo.
Lía respiró profundamente, tratando de contener las lágrimas, el recuerdo de su hijo le dolía en el alma, Freja la sostenía, mirándola con preocupación.
—¿Vas a llamar a Mikkel